• La frase atribuida a la concejala Evelyn Chávez generó duras críticas de parte del alcalde Rodrigo Wainraihgt, pero los avances registrados esta semana en la Escuela Alerce Histórico reabrieron la discusión sobre el impacto de la presión ciudadana.

La controversia política en Puerto Montt por el conflicto de la Escuela Alerce Histórico sigue sumando capítulos. En la sesión ordinaria del Concejo Municipal del pasado 14 de julio, el alcalde Rodrigo Wainraihgt acusó públicamente a la concejala Evelyn Chávez de haber incentivado las manifestaciones de apoderados que rechazaban el traslado temporal de los estudiantes del establecimiento.

Durante la sesión, el jefe comunal dio lectura a un supuesto informe del Departamento de Administración de Educación Municipal (DAEM), en el que se atribuía a la concejala la siguiente frase dirigida a los apoderados:

«Si no están de acuerdo con lo que ofrece el sostenedor, deben manifestarse y hacer ruido, porque guagua que no llora no mama».

A partir de ello, Wainraihgt cuestionó duramente la actuación de la edil, afirmando que una cosa es respaldar las demandas de las familias y otra muy distinta es promover acciones que eventualmente puedan derivar en desórdenes o daños a bienes públicos, cuyos costos —señaló— terminan siendo asumidos por la Municipalidad.

Por su parte, la concejala Evelyn Chávez rechazó las acusaciones, asegurando que nunca llamó a ejercer violencia y descartando cualquier responsabilidad en los incidentes ocurridos durante las movilizaciones de los apoderados.

Reacciones políticas

La confrontación entre ambas autoridades trascendió rápidamente el ámbito del Concejo Municipal. El tono empleado por el alcalde hacia la concejala fue criticado por diversos sectores de la oposición. Tanto el Partido Socialista, como el Partido Comunista y el Frente Amplio emitieron declaraciones públicas cuestionando la actitud del jefe comunal.

En respuesta, Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI) difundieron comunicados respaldando la actuación del alcalde, profundizando así la polarización política en torno al conflicto.

La paradoja del conflicto

Sin embargo, mientras la discusión política continúa, los hechos parecen haber abierto un nuevo debate. Durante esta semana comenzaron a llegar camiones con materiales destinados a ejecutar trabajos en la Escuela Alerce Histórico, lo que ha sido interpretado por distintos actores como una señal de que las demandas de los apoderados comenzaron a ser atendidas.

Esta situación instala una paradoja: la frase atribuida a la concejala —«guagua que no llora no mama»—, que fue el centro de la controversia política, parece haber encontrado un correlato en los acontecimientos posteriores. La presión ejercida por la comunidad educativa habría contribuido a acelerar las respuestas respecto del establecimiento, alimentando la percepción de que la movilización social terminó generando resultados concretos.

De esta forma, más allá del debate político, el foco vuelve a situarse en la principal preocupación de las familias, que las mejoras comprometidas para la Escuela Alerce Histórico se materialicen oportunamente y permitan garantizar condiciones adecuadas para que en el futuro se puedan retomar las actividades escolares.

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